jueves, 22 de diciembre de 2011
Balance del planeta y el humano
El hoy y mañana dependen de Ti
Las amenazas al planeta tierra ahora en tipo se identifican: Visibles e invisibles. Directas e indirectas. Estas dos clasificaciones se centran en las provocadas por los hombres y mujeres: al que llamo "agregados humanos" y las provocadas por la naturaleza: llamadas amenazas por "fenómenos naturales".
Las amenazas visibles son las que los humanos y, por los resultados de la ciencia; se puede identificar y conocer la fuente que los provoca y que efectos e impactos resultan. Un huracán, una inundación, la erupción de un volcán, etc. Las amenazas invisibles son efectos de intervención de elementos naturales y recreados por los humanos que se desconocen las dimensiones de consecuencias por el uso o presencia y, que en el tiempo provocan reacciones beneficiosas o reacciones funestas: Las enfermedades por el accionar de los gases tóxicos, si bien aparentemente conocidas, mas no en la amplitud de sus impactos en el organismo vivo.
Son amenazas directas cuando la causa un fenómeno natural que tienen consecuencias específicas. La lluvia moderada moja y cuando son fuertes precipitaciones; origina inundaciones. Cuando las consecuencias de una inundación afectan los sembradíos son directas. Son amenazas indirectas cuando afectan construcciones hechas por humanos o ciudades asentadas en zonas bajas propensas a la inundación por efecto de ríos y lagos que crecen. Son amenazas indirectas y posibles si el comportamiento de los fenómenos naturales y el efecto de la intervención de los humanos en ese comportamiento. No se sabe con certeza cuales serán las consecuencias.
Los desastres naturales, como son: el ciclo vital regular de las especies, fauna y flora; que si bien, interviene el humano, en algún momento; no siempre es efecto del accionar de la humanidad, porque fuera de los territorios habitados por humanos se suceden diversos y múltiples hechos. Por consiguiente, las acciones independientes de los seres bióticos ejercen un daño indirecto y directo en otros elementos de la tierra y en las especies que la habitan, afectando en la vida e impactando a la supervivencia.
Los agregados humanos, en algún momento natural, por la condición regular de su existencia y como consecuencia de participar en el ciclo de vida al ingerir alimentos y agua. Provocando excretas, saliva, orín y otros. Porque las acciones humanas de defecar, emitir gases, orinar, transpirar, etc. son propias de un sistema vivo.
Los agregados humanos originados por actividades de transformación, producción de bienes y servicios, uso, desgaste y deterioro regular. Son los agregados humanos que a mayor intensidad en utilización, mayor uso de energía, de recursos naturales renovables o no renovables y mayor emisión de gases, a veces muy contaminantes.
Los humanos para desarrollar su vida recurren a las transformaciones de los recursos naturales y, en busca de su comodidad y satisfacción natural; explotan la tierra, contaminan el aire, contaminan el agua y producen bienes y productos que benefician a las poblaciones sin prevenir su efecto en el ciclo vital y, sin mantener un equilibrio con la naturaleza – uso desmesurado y sin respeto ambiental – afectando la vida y su hábitat. Todo lo que contiene el planeta tierra: seres bióticos y abióticos conviven con el humano.
La humanidad debe evitar provocar mayor contaminación, impedir que la transformación de materias primas sea intensiva y evitar mayor emisión de dióxido de carbono. No contaminar el aire, agua, la tierra con elementos que surgen del uso inadecuado de recursos naturales y materiales tóxicos.
Es necesaria una educación ambiental de cuidado y protección de la vida con aplicación práctica de principios de conservación: Producción en la proporción de la necesidad colectiva. Usar lo que se requiere. Reciclar lo que no se usa. Transformación sin contaminación. No almacenar materias. Extracción programada y medida. Mitigar el uso de energías contaminantes. Reducción de basura. Las amenazas al planeta, además de una posible guerra mundial entre poblaciones por los recursos naturales, es afectar uno de los componentes del ciclo de vida natural, provocando un desequilibrio. (J. Amonzabel)
lunes, 22 de agosto de 2011
Legado del territorio que pisamos, poder para la vida
Por: Jorge Amonzabel
El mínimo común de los habitantes en todo país es desarrollar una actividad en las comodidades que la tecnología presta o los avances de la industria ofrecen. Sin embargo, el contar con una vivienda, un espacio para descansar y otro para estudiar o trabajar. Son consideraciones necesarias y obligadas. Inclusive, espacios públicos, parques, calles, avenidas y áreas verdes. Aunque muchos afirman vivir en hoteles y en los transportes que los llevan de viaje, sean éstos aviones, ferrocarriles, buses o barcos. Mas todos buscan su círculo o espacio, su privacidad o paredes de encierro. Para algunos la intimidad de su habitación guarda todos los anhelos y aspiraciones como ser humano en el planeta. Pocos son los que lo manifiestan y difunden. Pocos se exponen.
Nadie eligió nacer donde nació. Nadie podría asegurar el lugar de su muerte. Salvo un suicida. Pocos, con cierto optimismo; definen donde vivir y donde desarrollar su actividad. Quienes nacieron en territorio extranjero y son nacionales de otro, tienen experiencias de gustar la tierra que los acoge y desear conocer la de origen de sus progenitores o padres. Aquellos que tuvieron una migración forzada y salieron de su territorio por la fuerza, extrañan su tierra y pasan nostalgia con lo que tenían o tienen en ella. Desde recuerdos, hasta el patrimonio de sus bienes, sus costumbres y toda su historia y cultura. Vivir en un territorio ajeno o propio, es necesidad de cada humano. Es una experiencia donde se asimila el legado que otros tejen y construyen. Donde se asimilan hechos de la vida y manifestaciones de la colectividad. Lo que hubo, lo que hay y lo que puede conocerse. Cada aporte, cada suceso, construye, modifica o aparta. Cada quién percibe lo que quiere, observa lo que gusta o requiere y comprende lo que le gratifica.
La herencia que recibimos, en el territorio que nacemos o vivimos, el contenido de la manifestación de las artes, la cultura, la tecnología, la ciencia, la actividad social, las perspectivas políticas, la realidad económica, el momento; son elementos y factores que se hacen valores, según cada uno y según la colectividad. Esto da contenido a la vida, otorga razones para vivir, para aportar y proponer. Ya no es solo saber, sentir, hacer,; también es crear. Crear para todos, para quienes son habitantes y estantes cercanos y lejanos del planeta.
La herencia del territorio, de lo que tiene y contiene el suelo: La fauna, la flora, el agua, el aire, la tierra y todas las manifestaciones de quienes habitan, hombres y mujeres; son el legado de la tierra. El humano que aprecia el legado, tiene el poder para la vida. Apreciar la herencia del territorio y vivir con gratitud, es lo que la humanidad necesita para permanecer y dejar vivir a las generaciones por venir. (J. Amonzabel)
sábado, 18 de junio de 2011
PARA SER UN VIGILANTE DE LA SEGURIDAD
Por: Jorge Amonzabel
Cumplir todas las normas expuestos en los distintos lugares que uno visita, camina o vive, es un principio de seguridad. Advertir de nuevos letreros con leyendas de consejo y respetar, es un principio que otorga seguridad. No fumar, no pisar el césped, no correr, no caminar en suelo mojado; son leyendas que advierten del peligro y anticipan una vida cómoda y segura. Señalar a toda persona, niño o adulto de las advertencias de seguridad es anticiparse a hechos de peligro en cadena o circunstancias pavorosas en la vida. Toda leyenda, aviso o advertencia de seguridad, constituyen normas que deben ser cumplidas.
En la casa, en el lugar de estudio y trabajo; escuchar a la madre o padres, al anfitrión, al Jefe, al profesor o al personal de seguridad sobre advertencias de sitios, objetos, lugares o personas; evita accidentes, hechos de peligro, debilidad en la seguridad y falta de prevención a desastres. Denunciar un mal uso de sitios, objetos, lugares y acciones hostiles o irresponsables de personas, no es un acto de cobardía, es un aporte a la seguridad. Informar o Denunciar un accidentes o incidente de inseguridad es obligación de uno y quienes están presentes o afectados. Si usted es portador de objetos peligrosos o esta realizando acciones de riesgo, debe hacerlas conocer a los que conviven con usted, a quienes son expertos de los riesgos que conlleva realizar esa actividad y a quienes no podrían participar y están involucrados.
Correr distraído es inseguro. Realizar una tarea, un trabajo o hecho en medio de un desorden es arriesgado. Las experiencias de retar al peligro o someterse a condiciones riesgosas sin prevenir el peligro, son inseguras para usted y sus acompañantes o familiares. Espacios sucios, áreas desordenadas, falta de mantenimiento o escoso mantenimiento de instalaciones, equipos, máquinas y vehículos; son propensos a causar daño físico e inminente lugar de accidentes con conocidas consecuencias.
Personas experimentadas en prevención de riesgos y desastres o en seguridad física o del comportamiento, caen en serios accidentes por personas irresponsables y trabajadores porfiados. Aún los experimentados están sujetos a las buenas prácticas de limpieza, orden, organización y advertencias. (JA)
Cumplir todas las normas expuestos en los distintos lugares que uno visita, camina o vive, es un principio de seguridad. Advertir de nuevos letreros con leyendas de consejo y respetar, es un principio que otorga seguridad. No fumar, no pisar el césped, no correr, no caminar en suelo mojado; son leyendas que advierten del peligro y anticipan una vida cómoda y segura. Señalar a toda persona, niño o adulto de las advertencias de seguridad es anticiparse a hechos de peligro en cadena o circunstancias pavorosas en la vida. Toda leyenda, aviso o advertencia de seguridad, constituyen normas que deben ser cumplidas.
En la casa, en el lugar de estudio y trabajo; escuchar a la madre o padres, al anfitrión, al Jefe, al profesor o al personal de seguridad sobre advertencias de sitios, objetos, lugares o personas; evita accidentes, hechos de peligro, debilidad en la seguridad y falta de prevención a desastres. Denunciar un mal uso de sitios, objetos, lugares y acciones hostiles o irresponsables de personas, no es un acto de cobardía, es un aporte a la seguridad. Informar o Denunciar un accidentes o incidente de inseguridad es obligación de uno y quienes están presentes o afectados. Si usted es portador de objetos peligrosos o esta realizando acciones de riesgo, debe hacerlas conocer a los que conviven con usted, a quienes son expertos de los riesgos que conlleva realizar esa actividad y a quienes no podrían participar y están involucrados.
Correr distraído es inseguro. Realizar una tarea, un trabajo o hecho en medio de un desorden es arriesgado. Las experiencias de retar al peligro o someterse a condiciones riesgosas sin prevenir el peligro, son inseguras para usted y sus acompañantes o familiares. Espacios sucios, áreas desordenadas, falta de mantenimiento o escoso mantenimiento de instalaciones, equipos, máquinas y vehículos; son propensos a causar daño físico e inminente lugar de accidentes con conocidas consecuencias.
Personas experimentadas en prevención de riesgos y desastres o en seguridad física o del comportamiento, caen en serios accidentes por personas irresponsables y trabajadores porfiados. Aún los experimentados están sujetos a las buenas prácticas de limpieza, orden, organización y advertencias. (JA)
PARA SER UN VIGILANTE DE LA SEGURIDAD
Por: Jorge Amonzabel
Cumplir todas las normas expuestos en los distintos lugares que uno visita, camina o vive, es un principio de seguridad. Advertir de nuevos letreros con leyendas de consejo y respetar, es un principio que otorga seguridad. No fumar, no pisar el césped, no correr, no caminar en suelo mojado; son leyendas que advierten del peligro y anticipan una vida cómoda y segura. Señalar a toda persona, niño o adulto de las advertencias de seguridad es anticiparse a hechos de peligro en cadena o circunstancias pavorosas en la vida. Toda leyenda, aviso o advertencia de seguridad, constituyen normas que deben ser cumplidas.
En la casa, en el lugar de estudio y trabajo; escuchar a la madre o padres, al anfitrión, al Jefe, al profesor o al personal de seguridad sobre advertencias de sitios, objetos, lugares o personas; evita accidentes, hechos de peligro, debilidad en la seguridad y falta de prevención a desastres. Denunciar un mal uso de sitios, objetos, lugares y acciones hostiles o irresponsables de personas, no es un acto de cobardía, es un aporte a la seguridad. Informar o Denunciar un accidentes o incidente de inseguridad es obligación de uno y quienes están presentes o afectados. Si usted es portador de objetos peligrosos o esta realizando acciones de riesgo, debe hacerlas conocer a los que conviven con usted, a quienes son expertos de los riesgos que conlleva realizar esa actividad y a quienes no podrían participar y están involucrados.
Correr distraído es inseguro. Realizar una tarea, un trabajo o hecho en medio de un desorden es arriesgado. Las experiencias de retar al peligro o someterse a condiciones riesgosas sin prevenir el peligro, son inseguras para usted y sus acompañantes o familiares. Espacios sucios, áreas desordenadas, falta de mantenimiento o escoso mantenimiento de instalaciones, equipos, máquinas y vehículos; son propensos a causar daño físico e inminente lugar de accidentes con conocidas consecuencias.
Personas experimentadas en prevención de riesgos y desastres o en seguridad física o del comportamiento, caen en serios accidentes por personas irresponsables y trabajadores porfiados. Aún los experimentados están sujetos a las buenas prácticas de limpieza, orden, organización y advertencias. (JA)
Cumplir todas las normas expuestos en los distintos lugares que uno visita, camina o vive, es un principio de seguridad. Advertir de nuevos letreros con leyendas de consejo y respetar, es un principio que otorga seguridad. No fumar, no pisar el césped, no correr, no caminar en suelo mojado; son leyendas que advierten del peligro y anticipan una vida cómoda y segura. Señalar a toda persona, niño o adulto de las advertencias de seguridad es anticiparse a hechos de peligro en cadena o circunstancias pavorosas en la vida. Toda leyenda, aviso o advertencia de seguridad, constituyen normas que deben ser cumplidas.
En la casa, en el lugar de estudio y trabajo; escuchar a la madre o padres, al anfitrión, al Jefe, al profesor o al personal de seguridad sobre advertencias de sitios, objetos, lugares o personas; evita accidentes, hechos de peligro, debilidad en la seguridad y falta de prevención a desastres. Denunciar un mal uso de sitios, objetos, lugares y acciones hostiles o irresponsables de personas, no es un acto de cobardía, es un aporte a la seguridad. Informar o Denunciar un accidentes o incidente de inseguridad es obligación de uno y quienes están presentes o afectados. Si usted es portador de objetos peligrosos o esta realizando acciones de riesgo, debe hacerlas conocer a los que conviven con usted, a quienes son expertos de los riesgos que conlleva realizar esa actividad y a quienes no podrían participar y están involucrados.
Correr distraído es inseguro. Realizar una tarea, un trabajo o hecho en medio de un desorden es arriesgado. Las experiencias de retar al peligro o someterse a condiciones riesgosas sin prevenir el peligro, son inseguras para usted y sus acompañantes o familiares. Espacios sucios, áreas desordenadas, falta de mantenimiento o escoso mantenimiento de instalaciones, equipos, máquinas y vehículos; son propensos a causar daño físico e inminente lugar de accidentes con conocidas consecuencias.
Personas experimentadas en prevención de riesgos y desastres o en seguridad física o del comportamiento, caen en serios accidentes por personas irresponsables y trabajadores porfiados. Aún los experimentados están sujetos a las buenas prácticas de limpieza, orden, organización y advertencias. (JA)
sábado, 4 de junio de 2011
Spark and Talent
“Knowledge and experience are part for science. Feel, perceive, idealize and dream, are elements of daring creativity. The mixture of common sense and passion are the "spark and talent" show of individuality. We are permeable and can give to subtle teaching and enjoyment of life” Jorge Amonzabel
El conocimiento y la experiencia hacen parte para la ciencia. Sentir, percibir, idealizar y soñar, constituyen elementos de osadía en la creatividad. La mezcla del sentido común y la pasión son la "chispa y el talento" manifiesto de la individualidad. Somos permeables y podemos contribuir con sutileza en la enseñanza y disfrute de la vida. jorge Amonzabel
jueves, 5 de mayo de 2011
ILLIMANI, LA MONTAÑA CAMINO AL LAGO
Por: Jorge Amonzabel
Una mirada a la Cordillera andina camino al lago más alto del mundo, el lago Titicaca. (JA)
Una mirada a la Cordillera andina camino al lago más alto del mundo, el lago Titicaca. (JA)
lunes, 11 de abril de 2011
CIUDADES REFUGIO, HOY CIUDADES INSEGURAS
Por Jorge Amonzabel
Las personas que nacieron en las ciudades desconocen que éstas fueron las primeras protecciones para los humanos que querían vivir en paz. Por ello, la gente del campo, en su afán de tener seguridad recurre a ellas. Recorren kilómetros de kilómetros y rebasan su identidad para estar protegidos. Las razones de hacer dinero, de encontrar alimento o de vivir bien, son consecuencia de buscar seguridad.
La periferia, que se forma en las urbes, no es sólo la gente que llega a la ciudad y está segura. Sino que aun en el desconocimiento de quienes habitan este territorio del centro y del contorno de la ciudad, tienen desconfianza. Por ello la periferia, es un inicio obligado para algunos. Con una economía distinta a la del centro de la ciudad y con personas de distintos lugares, se conforman conglomerados que se ayudan entre sí, aún en desconfianza. Haciendo una familia que aun no comulga con la sociedad del centro. Para alcanzar al centro deben incursionar en él. Trabajando, sirviendo y aprendiendo. El habilitarse con educarse ayuda. Lo cual a veces, es difícil.
No es posible conformar una ciudad desarrollada y permeable si las autoridades de turno no aseguran a sus habitantes en los lugares donde viven. Si hay seguridad en el campo, éstos no buscan ciudades, las utilizan o las proveen y disfrutan de lo que tienen. Las normas del campo son distintas a las vigentes en las metrópolis y por ello hay un choque cultural de quienes se aproximan a las ciudades en búsqueda de seguridad. En el campo no hay ley, no hay disposiciones estables que regulen su accionar. Estas son desconocidas o por su naturaleza de libertad “natural” en el sitio donde se habita; afecta en las afueras de las urbes, porque el individuo se moviliza en medio de una dualidad campo-ciudad.
Quienes han iniciado las ciudades o, se adueñaron de ellas; han perdido la dignidad de responder a la humanidad, porque su reparo en quienes llegan, es la economía que manejan. Quieren apropiarse de tierras, quieren monopolizar la actividad comercial, quieren impedir nuevas iniciativas, están dispuestos a eliminar a quien perjudique se negocio. Esto, impide a quienes llega a la capital a integrarse a ser identificados con la ciudad. Por ello quienes administran ciudades o dirigen el crecimiento de ellas, deben pensar primero en humanizar las ciudades, hacer del hombre y de la mujer el foco de atención. Luego hacer una adecuación de las reglas y normas a la realidad de quienes habitan la ciudad.
La solidaridad es una manifestación ocasional en las ciudades y con frecuencia justifica la maldad y el odio a otros. Necesitamos de compañerismo, respeto y de convivencia entre iguales para protección mutua. Quien llega no es una amenaza, quien se aproxima a la ciudad no es un riesgo. La ciudad y quienes habitan ese territorio son los que deben impedir toda sensación de inseguridad y por ello deben recibir a quienes llegan para asentarse y contribuir. Una estructura firme de autoridad, con normas y procedimientos aplicables; son las mejores armas ante las invasiones pacificas de quienes entran al centro o se quedan en la periferia. Un elemento capacitado, con sentimiento de libertad y de orden, ayudan a integrar a los “desconocidos”, incluyen a quienes son diversos y aglutinan a todos con las mismas normas. Una base firme de funcionamiento de la administración y de la gestión en las ciudades garantiza armonía en la convivencia y en la producción.
No debemos poner barreras a los intentos que realizan los recién llegados en integrarse. Cuidar la ciudad no es alejar a quienes llegan. Proteger a los habitantes del lugar no es maltratar a los que se arriman a la ciudad. Poner muros, no físicos, sino intangibles como los “prejuicios”, las aberrantes actitudes de rechazo a todo lo que se cuestiona o desconoce en la ciudad, la incomprensión de la interculturalidad y la transculturalidad; son ignorancias perjudiciales a la inclusión y fortaleza de la población.
Hablar del tejido social, si bien suena artístico; podría ser un inicio de entender la importancia y necesidad de integrar la diversidad de todos en las ciudades para hacer el refugio más seguro.(JA)
Las personas que nacieron en las ciudades desconocen que éstas fueron las primeras protecciones para los humanos que querían vivir en paz. Por ello, la gente del campo, en su afán de tener seguridad recurre a ellas. Recorren kilómetros de kilómetros y rebasan su identidad para estar protegidos. Las razones de hacer dinero, de encontrar alimento o de vivir bien, son consecuencia de buscar seguridad.
La periferia, que se forma en las urbes, no es sólo la gente que llega a la ciudad y está segura. Sino que aun en el desconocimiento de quienes habitan este territorio del centro y del contorno de la ciudad, tienen desconfianza. Por ello la periferia, es un inicio obligado para algunos. Con una economía distinta a la del centro de la ciudad y con personas de distintos lugares, se conforman conglomerados que se ayudan entre sí, aún en desconfianza. Haciendo una familia que aun no comulga con la sociedad del centro. Para alcanzar al centro deben incursionar en él. Trabajando, sirviendo y aprendiendo. El habilitarse con educarse ayuda. Lo cual a veces, es difícil.
No es posible conformar una ciudad desarrollada y permeable si las autoridades de turno no aseguran a sus habitantes en los lugares donde viven. Si hay seguridad en el campo, éstos no buscan ciudades, las utilizan o las proveen y disfrutan de lo que tienen. Las normas del campo son distintas a las vigentes en las metrópolis y por ello hay un choque cultural de quienes se aproximan a las ciudades en búsqueda de seguridad. En el campo no hay ley, no hay disposiciones estables que regulen su accionar. Estas son desconocidas o por su naturaleza de libertad “natural” en el sitio donde se habita; afecta en las afueras de las urbes, porque el individuo se moviliza en medio de una dualidad campo-ciudad.
Quienes han iniciado las ciudades o, se adueñaron de ellas; han perdido la dignidad de responder a la humanidad, porque su reparo en quienes llegan, es la economía que manejan. Quieren apropiarse de tierras, quieren monopolizar la actividad comercial, quieren impedir nuevas iniciativas, están dispuestos a eliminar a quien perjudique se negocio. Esto, impide a quienes llega a la capital a integrarse a ser identificados con la ciudad. Por ello quienes administran ciudades o dirigen el crecimiento de ellas, deben pensar primero en humanizar las ciudades, hacer del hombre y de la mujer el foco de atención. Luego hacer una adecuación de las reglas y normas a la realidad de quienes habitan la ciudad.
La solidaridad es una manifestación ocasional en las ciudades y con frecuencia justifica la maldad y el odio a otros. Necesitamos de compañerismo, respeto y de convivencia entre iguales para protección mutua. Quien llega no es una amenaza, quien se aproxima a la ciudad no es un riesgo. La ciudad y quienes habitan ese territorio son los que deben impedir toda sensación de inseguridad y por ello deben recibir a quienes llegan para asentarse y contribuir. Una estructura firme de autoridad, con normas y procedimientos aplicables; son las mejores armas ante las invasiones pacificas de quienes entran al centro o se quedan en la periferia. Un elemento capacitado, con sentimiento de libertad y de orden, ayudan a integrar a los “desconocidos”, incluyen a quienes son diversos y aglutinan a todos con las mismas normas. Una base firme de funcionamiento de la administración y de la gestión en las ciudades garantiza armonía en la convivencia y en la producción.
No debemos poner barreras a los intentos que realizan los recién llegados en integrarse. Cuidar la ciudad no es alejar a quienes llegan. Proteger a los habitantes del lugar no es maltratar a los que se arriman a la ciudad. Poner muros, no físicos, sino intangibles como los “prejuicios”, las aberrantes actitudes de rechazo a todo lo que se cuestiona o desconoce en la ciudad, la incomprensión de la interculturalidad y la transculturalidad; son ignorancias perjudiciales a la inclusión y fortaleza de la población.
Hablar del tejido social, si bien suena artístico; podría ser un inicio de entender la importancia y necesidad de integrar la diversidad de todos en las ciudades para hacer el refugio más seguro.(JA)
Etiquetas:
Amonzabel,
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inseguridad,
población,
seguridad ciudadana
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